Kfar HaMacabiá, Lunes, 29 de Mayo de 2017
Shavuot y la cadena de la continuidad judía
Queridos amigos:
 
Shavuot, más allá de sus distintos nombres[1], es, fundamentalmente, la Fiesta de la recepción de la Torá – el Libro que hizo de nosotros el pueblo que somos -. Siguiendo la descripción rabínica, el 6 de Siván de hace más de 3300 años atrás el Kadosh Baruj Hu nos entregaba la Torá Escrita (lo que llamamos los 5 Libros de Moisés) y la Torá Oral (un enciclopédico compendio de historias, leyes y narraciones comprendidas en el Talmud, el Midrash y la literatura rabínica antigua en general).

Nuestros sabios quisieron ilustrar el proceso de la transmisión de la Torá, especialmente de la Torá Oral. Si la Torá Oral fue entregada en el Monte Sinaí, al igual que la Torá Escrita, su autoridad divina será la misma – al poseer ambas la misma “Fuente”, Dios mismo -. Existe un texto muy sencillo pero hermoso para sustentar esta afirmación. La primera Mishná de Pirkéi Avot – el libro que define muchas de las creencias básicas de nuestros Sabios y sus pensamientos más profundos – describe el proceso de transmisión de la Torá de la siguiente manera:

“Moshé (Moisés) recibió la Torá en el Monte Sinaí y la transmitió a Yehoshúa (Josué); Yehoshúa a los ancianos; los ancianos a los profetas y los profetas la entregaron a los hombres de la Gran Asamblea. Ellos dijeron tres cosas: sean moderados en el juicio; tengan muchos alumnos, y hagan una valla alrededor de la Torá”.[2]

El proceso se inició con Dios entregando la Torá a Moshé Rabeinu – Moisés -, el más extraordinario líder judío de todos los tiempos… y desde entonces se transformó en una responsabilidad esencial de cada generación judía: la Gran Asamblea la transmitió a uno de sus últimos sobrevivientes, Shimón HaTzadik; él hizo lo mismo con Antígono de Sojo; Antígono la entregó a Yosi ben Yoezer de Tzeredá y a Yosi ben Yojanán de Jerusalén… y así sucesivamente, pasando la transmisión oral a través de generaciones de grandes como Hilel y Shamái. La cadena de transmisión continuó, para nuestra bendición, proveyéndonos de las maravillas de la Torá y de su exégesis.

Más allá del objetivo teológico de mostrar el origen divino de la Torá Oral, nuestros Sabios, con su descripción de la larga cadena de transmisión de la Torá, propusieron una importante meta adicional. Este objetivo aparece en la misma Mishná que citamos, que reza, “tengan muchos alumnos”.

Nuestros Sabios explican que la única manera de hacer de nuestra Torá una fuente de vida para un pueblo vivo y creciente es a través de un proceso ininterrumpido de alumnos que se convierten en maestros y que a la vez tienen nuevos alumnos, haciendo del estudio, la enseñanza y el compartir la Torá uno de los grandes pilares de la continuidad judía. Este objetivo era vital para la existencia judía, especialmente después de haber perdido nuestro hogar nacional, habiendo sido expulsados de la Tierra de Israel luego de la destrucción de nuestro Segundo Estado Judío[3].

¿Dónde estamos nosotros en este proceso? ¿Cómo podemos contribuir a la cadena de transmisión de Torá-Judaísmo-Sionismo? Hoy, cuando vivimos en uno de los períodos más afortunados y bendecidos de nuestra historia como pueblo, con el nuevo Estado de Israel, un futuro prometedor y llenos de desafíos para nuestro crecimiento y fortalecimiento… ¿Somos nosotros de alguna manera los alumnos / maestros del gran mar de nuestro patrimonio judeo- sionista? ¿Tenemos consciencia de nuestra responsabilidad de ser la fuente de enseñanza judeo-sionista para la próxima generación?

Nuestros Sabios nunca esperaron de cada uno de nosotros que seamos los nuevos Rabi Akivas de nuestra generación – aunque cada generación tiene sus propios grandes eruditos y líderes espirituales -; pero sí, al menos, que nos asumamos en nuestro carácter de conscientes y comprometidos eslabones de la cadena eterna de la continuidad judía. Si no somos esos eslabones… entonces nuestro tramo de esa cadena se rompe, y, con él, se pierde la parte correspondiente de nuestro futuro como Pueblo. Curiosamente, cuando se habla en hebreo de un gran erudito judío, lo llamamos un “talmid jajam”, “un alumno sabio”: Dios sólo espera de nosotros que dediquemos al menos una parte de nuestro tiempo para profundizar nuestras raíces, y para ser generosos con las generaciones que nos suceden, compartiendo con ellas ese maravilloso tesoro – nuestra herencia judeo-sionista -.

Shavuot celebra la Torá. Celebremos la Torá viviente, el judaísmo,
el compromiso sionista y la cadena de transmisión
que depende de nosotros…
por nosotros, por nuestro propio bien,
y para el futuro judeo-sionista de nuestros hijos.
 
¡Jag Shavuot Saméaj!
¡Jazak ve’ematz!
 
Rabino Carlos A. Tapiero
Vice-Director General & Director de Educación
Unión Mundial Macabi

[1]Jag Hashavuot (la Fiesta de las Semanas); Jag Hakatsir (la Fiesta de la Cosecha); Yom Habicurim (el día de las Primicias); Atséret (la Finalización), y Zman Matán Torateinu (la Era de la Entrega de nuestra Torá).
[2]Mishná Avot 1,1.
[3]Año 70 e.c. por el Imperio Romano.