Kfar HaMaccabiá, Abril 2017
חג הפסח: חג חרות העם
La Fiesta de Pésaj: libertad nacional
 
Queridos amigos:
Cuando hablamos de Pésaj nos referimos en general a su mensaje de libertad. En estos días previos a la Fiesta de las Matzot y de la Primavera Israelí, recibimos y enviamos salutaciones a nuestros queridos describiendo a este Jag – con absoluta justicia – como “Jag HaJerut”, “La Fiesta de la Libertad”, evocando la saga de la liberación del pueblo judío del yugo faraónico hace algo más de 3,300 años. Ése es el tema central de la Hagadá de Pésaj, el relato de la liberación que leemos con familia y amigos en el tradicional Séder de Pésaj[1], guardado en nuestras memorias con el cariño y la calidez de aquello valorado desde nuestra propia infancia. Pésaj se transformó en sinónimo de libertad, con múltiples connotaciones en todos los ámbitos de nuestras existencias.
 
Esa asociación inmediata – Pésaj = libertad – puede conducir, especialmente en nuestros días, a interpretaciones que desproveen a nuestra Festividad de su carácter más elemental, dejando apenas una mera sombra de su poderoso mensaje de Libertad.
 
La libertad de Pésaj es Libertad como plataforma para la acción colectiva y para la realización nacional. Es “esa clase de libertad” que afecta a todo un pueblo por igual, y que le sirve de escenario para su desarrollo, su crecimiento, la concreción de sus potencialidades; su creación y creatividad.
 
Vivimos en una era donde el concepto de “libertad” enfrenta un permanente peligro de “espiritualización”, asumiendo una versión postmoderna y deformada del mensaje de libertad de Pésaj, carente y despojada de su carácter nacional – su ser colectivo -.  “Libertad”, en nuestra época de individualismo feroz, es asociada con “ser libre”, “seguir mi rumbo”, “satisfacer mi deseo”, y hasta con “triunfar” (muchas veces asociando ese “triunfo” con el confort económico y el prestigio social). “Libertad” se vuelve sinónimo – un sinónimo “yuppie” – de avance personal, desarrollo profesional, y de eso de que “no me molesten”.
 
Es entonces (¡es ahora!) que el mensaje de Pésaj se vuelve relevante, desafiante y transformador para nuestras existencias, ya que recupera su esencia en un mundo tantas veces vaciado de contenidos. La libertad de Pésaj – esa libertad trascendente, revolucionaria, verdaderamente libertadora -, es la que permite a todo un pueblo su autodeterminación, la búsqueda de un Norte común, el desarrollo de sus potencialidades físicas y espirituales, su constitución basada en pilares ideológicos, y el establecimiento de un ethos compartido y valorado (sólo 7 semanas más tarde de su salida de Egipto, en Har Sinai, con la Torá y su código de vida ética). Es esa clase de libertad que sostiene a la acción y a los ideales de toda una nación – la misma libertad recuperada por el pueblo judío con el establecimiento de sus Tercer Estado, el moderno y presente Estado de Israel -.
 
Como cierre: es fundamental recordar que la aspiración de la libertad del pueblo judío de manos del Faraón, del yugo impuesto,  tal como lo estipula la Torá, tenía dos objetivos: servir a Dios[2] – es decir: aceptar un código común de vida, patrones de ley para el futuro – y habitar la Tierra de Israel[3]. Para eso salieron – para eso salimos de Egipto, y para eso retornamos a esta Tierra, en nuestros ya 62 años (casi) del Tercer Estado Judío.
 
Cada Pésaj con su Séder, su cena festiva, es una gozosa celebración familiar y nacional. Si nuestros antepasados durante 18 siglos de despojo, de alienación y de exilio nacional supieron celebrar una libertad de la que no disfrutaban en su día a día cotidiano… ¡Cuántomásnosotros, que vivimos en la era de la  redenciónnacional judía! Nosotros, que podemos decir “¡Leshaná Habaá Birushalaim!” (“El próximo año en Jerusalem”), y concretar ese sueño, ese milenario deseo, de inmediato…
 
Quiera Dios que este Séder nos inspire a recuperar el extraordinario significado de la Libertad Nacional de Pésaj.
 
Quiera Dios que sepamos deleitarnos de este período glorioso de la historia de nuestro pueblo, en donde nuestra libertad nacional es una realidad cotidiana de la vida de nuestro Estado Judío.
 
Y quiera Dios que disfrutemos de un encuentro con nuestros seres más queridos en derredor de la cena de Pésaj, en abrazos amorosos y diálogos significativos.
 
¡Jag Pésaj Saméaj!
¡Jazak ve’ematz!
 
RABINO CARLOS A. TAPIERO
Vice-Director General & Director de Educación
Unión Mundial Macabi
 

[1]La cena festiva ritual de de Pésaj, donde son incluidos alimentos simbolizando la experiencia de la esclavitud y la posterior liberación.
[2]En Shemot (Éxodo) V, 1 – y en varios otros versículos -: “Después de esto, Moisés y Aarón fueron a decirle al faraón: Así ha dicho el Señor, el Dios de Israel: ‘Deja ir a mi pueblo al desierto, para que celebre allí una fiesta en mi honor’ “.
[3]Por ejemplo, en Shemot VI, 8 – y en muchos otros lugares -: ” Los llevaré a la Tierra que prometí dar a Abraham, Isaac y Jacob, y que les daré a Ustedes en heredad. Yo soy el Señor”.
Maccabi World Union, 7 Peretz Berenstein, Ramat Gan, 52105 Israel